miércoles, 17 de septiembre de 2014

Ven, abrázame y susúrrame al oído que todo va a ir a mejor…que me quieres tal y como soy...

Nunca he sido capaz de decir lo que siento. Me resulta bastante difícil explicar lo que pasa en mi corazón y supongo que será porque ni yo misma entiendo lo que pasa en mí ni lo que siento. Aunque siempre he tenido una pequeña teoría, la cual se reduce a que yo no sé querer. Y puede que sea cierto, porque no consigo confiar en la gente que tengo alrededor y que me quieren, no confío en que puedan querer estar a mi lado simplemente porque ven algo en mí y por eso no lucho por mantener a esas personas, incluso en algunas ocasiones hasta las aparto de mí. Supongo que será porque tengo miedo a sufrir, a que me hagan daño y no me doy cuenta de que lo acabo haciendo yo, por lo cual también sufro al ver que hice daño a personas a las que no me atrevo a querer. Y esa es la pura verdad, no estoy preparada para querer. No me atrevo. No soy capaz de entregarme a otra persona por sinceros que sean sus sentimientos, yo siempre seré un espíritu libre dominado por el miedo. El miedo a sufrir, a que me rompan el corazón o a que exista alguien a quien le guste como soy, que quiera quedarse a mi lado y que se atreva a quererme, porque sé que tarde o temprano lo decepcionaré o le haré daño…

Que a veces no hay que decir “te quiero” para demostrar que se ama...

La gente no se para a pensar en lo que siente. No sabe explicar que pasa por su cabeza o su corazón. Francamente, resulta verdaderamente difícil. En mi opinión, alguien te gusta cuando al estar con él piensas que no estarías mejor en ningún otro lugar y te gustaría poder pasar la mayor parte del tiempo con él. Pero esto no significa que lo quieras. Yo creo que se quiere a una persona cuando lo miras y te preguntas “¿qué haría yo sin él?” y no quieres saber cuál es la respuesta. No la quieres saber porque esa persona se ha vuelto indispensable en tu vida y te da miedo porque sabes que sin él tu vida no sería lo mismo. A mí me encantaría ser la persona indispensable de alguien, notar la sensación de que alguien no puede vivir sin mí, ser la persona perfectamente imperfecta que encaje con él. Pero yo no soy indispensable y ni siquiera puedo aspirar a serlo…


Qué hacemos de los dos ahora que ya me quiero un poco...