domingo, 28 de septiembre de 2014
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Ven, abrázame y susúrrame al oído que todo va a ir a mejor…que me quieres tal y como soy...
Nunca he sido
capaz de decir lo que siento. Me resulta bastante difícil explicar lo que pasa
en mi corazón y supongo que será porque ni yo misma entiendo lo que pasa en mí
ni lo que siento. Aunque siempre he tenido una pequeña teoría, la cual se
reduce a que yo no sé querer. Y puede que sea cierto, porque no consigo confiar
en la gente que tengo alrededor y que me quieren, no confío en que puedan
querer estar a mi lado simplemente porque ven algo en mí y por eso no lucho por
mantener a esas personas, incluso en algunas ocasiones hasta las aparto de mí.
Supongo que será porque tengo miedo a sufrir, a que me hagan daño y no me doy
cuenta de que lo acabo haciendo yo, por lo cual también sufro al ver que hice
daño a personas a las que no me atrevo a querer. Y esa es la pura verdad, no
estoy preparada para querer. No me atrevo. No soy capaz de entregarme a otra
persona por sinceros que sean sus sentimientos, yo siempre seré un espíritu
libre dominado por el miedo. El miedo a sufrir, a que me rompan el corazón o a que
exista alguien a quien le guste como soy, que quiera quedarse a mi lado y que se
atreva a quererme, porque sé que tarde o temprano lo decepcionaré o le haré
daño…
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mi propio mundo,
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Que a veces no hay que decir “te quiero” para demostrar que se ama...
La gente no se
para a pensar en lo que siente. No sabe explicar que pasa por su cabeza o su
corazón. Francamente, resulta verdaderamente difícil. En mi opinión, alguien te
gusta cuando al estar con él piensas que no estarías mejor en ningún otro lugar
y te gustaría poder pasar la mayor parte del tiempo con él. Pero esto no
significa que lo quieras. Yo creo que se quiere a una persona cuando lo miras y
te preguntas “¿qué haría yo sin él?” y no quieres saber cuál es la respuesta.
No la quieres saber porque esa persona se ha vuelto indispensable en tu vida y
te da miedo porque sabes que sin él tu vida no sería lo mismo. A mí me
encantaría ser la persona indispensable de alguien, notar la sensación de que
alguien no puede vivir sin mí, ser la persona perfectamente imperfecta que
encaje con él. Pero yo no soy indispensable y ni siquiera puedo aspirar a serlo…
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