Hace
mucho tiempo que no escribo, le echo la culpa a la falta de tiempo, a tener
mucho que estudiar, a que hay cosas más importantes, …
pero en realidad pienso que antes escribía cuando algo me preocupaba tanto que
no paraba de darle vueltas y vueltas en la cabeza. Entonces escribía para
intentar poner en orden todos esos pensamientos y así liberar un poco la carga.
Pero ahora tengo demasiadas cosas en la cabeza y estoy perdida.
Perdida,
porque no sé hacia dónde va mi vida. Estudiando algo que no me gusta y dudando
de si elegí bien mi profesión, de si valgo para ello. Perdida, porque no dejo
de despedirme de los seres a los que quiero, bien porque se tienen que ir bien
porque deciden alejarse, o me alejo yo, no sé. Perdida, porque poco a poco he
dejado de hacer cosas que me gustaban, ya no coso, ni leo, ni salgo…
al principio me pesaba, pero ahora ni lo echo de menos. Perdida, y llena de
miedo, esperando a que no haya más malas noticias y que la vida me dé una
tregua. Perdida, porque no me entiendo, por no parar de contradecirme, quejarme
de no tener a nadie a mi lado cuando no hago más que alejarlos, pensar que
priorice las cosas importantes y, sin embargo, morirme por las más simples, considerar
que estoy echando a perder mi vida y no hacer nada para remediarlo.
Sinceramente
creo que me volví a esconder dentro de mi coraza, pero que ahora es más fuerte.
Supongo que, porque asumí cosas de la vida que me hicieron daño, que no quería
ver, que me cambiaron. Quizás también porque lo que hay fuera de la coraza no
me importa tanto como antes. Y porque dentro de ella me siento segura, minimizo
los miedos y que lo de fuera no me llena tanto como para arriesgar esa
seguridad.
Estoy
perdida porque no sé cómo arreglar las cosas, ni siquiera sé si hay algo que
arreglar o que simplemente las cosas tengan que ser así. Tengo la sensación de
haber madurado mucho y a la vez haber dado una infinidad de pasos hacia atrás.
Creo que la inseguridad avanza a pasos agigantados y no se ni puedo pararla, y
en el fondo, no sé si quiero, porque forma parte de mí, yo soy así y cada vez
tengo más claro que cambiar la forma de ser es difícil, por no decir imposible.
Y para mí que la mía no me gusta, ni nunca me ha gustado es un problema
bastante grande.