martes, 15 de diciembre de 2015

Hay veces que la vida te deja claro cuál es tu papel en ella…

Te deja claro que eres un 0 a la izquierda, que no vales nada, que nadie te echará de menos cuando no estés, que todo lo que haces no tiene sentido porque a nadie le importa, a nadie le importa lo que hagas, lo que decidas, lo que quieres, lo que sientes, a nadie le importas TÚ…y mientras tú preocupada por los demás, intentando decidir lo mejor para que nadie salga perjudicado, para no hacer daño o hacer el mínimo posible, sabiendo que decidas lo que decidas nunca va a valer, siempre estará mal, entonces, ¿para qué seguir esforzándose? Para seguir torturándote y echándote culpas que no sabes si te corresponden, simplemente porque no te gusta cómo eres, y te das cuenta de que a los demás les pasa lo mismo…Entonces es cuando te das cuenta de que eres una niña tonta e ilusa, y que ya es hora de que te des cuenta de cómo es la vida…

martes, 8 de diciembre de 2015

Saturación!

Estoy en ese estado en el que nota que no soy yo misma, que todo me supera, no sé lo que hacer, no tengo ganas de nada, y no, no es un mal día. Porque me acuesto pensando que mañana será otro día y lo único que me encuentro es lo mismo, la misma sensación, e incluso aumentada. No noto mejora, ni avance, y tampoco es que sea pesimista, que lo soy. Simplemente, he llegado a un punto en el que no puedo más. Estoy saturada. Demasiado trabajo, demasiados sentimientos, demasiada tristeza, demasiada soledad, demasiados problemas, demasiados miedos,…y me siento incapaz de seguir adelante. A lo mejor aspire muy alto y no doy para tanto…a lo mejor no valgo…

lunes, 7 de diciembre de 2015

nadie te va a querer como yo...

No sé si el tiempo me dará la razón, o si estoy equivocada. Pero nadie te va a querer como yo. Puede que te quieran más o mejor pero nunca, nunca te van a querer como te quiero yo. Nunca nadie se va a reír como yo de tus bromas y vaciles. Nadie se va a preocupar por ti como lo hago yo. Nadie va a mirarte con los mismos ojos que yo. Nadie va a tener los mismos sueños que yo sobre nosotros, sobre nuestro futuro. Nadie va a sentir lo mismo que yo al verte. Nadie va intentar entenderte como yo. Nadie te hará reír como yo. Nadie te contará las cosas que yo te cuente. Nadie querrá ser parte de tu mundo como quiero yo, ni te hará participe del suyo como te hago yo parte del mío. Nadie tratará de ayudarte como yo. Nadie se pondrá tan guapa para ti como yo. Nadie querrá escucharte como yo. Nadie sonreirá al verte como yo. Nadie te hará vivir lo que te haré vivir yo. Nadie te hará pensar todo lo que te hago pensar yo. Nadie te acariciará ni te abrazará como lo hago yo. Nadie despertará en ti los sentimientos que despierto yo. Nadie te cogerá de la mano como yo. Nadie te hará feliz como yo. En definitiva, nadie te va a querer como yo...

...y puede que algún día lo eches de menos, me eches de menos...

lunes, 26 de octubre de 2015

No lo voy a negar...

...reconozco que me gustaría que estuvieras un poco mal, aunque sea para poder pensar que algo te importo...

lunes, 28 de septiembre de 2015

Cuando sepas de mí...


"Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... no.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad."

domingo, 26 de julio de 2015

No está siendo mi mejor verano. Demasiado tiempo para pensar supongo. Muchos problemas sin solución. Sentimiento de culpa. Sentirme sola. Echar de menos. Tristeza. Horas y horas llorando. Inseguridad. Descontento conmigo misma. Malos pensamientos. Discusiones. Decepciones. Agobio. Miedo, mucho miedo.
Me imagino que por todo esto y por todo lo que pasa por mi cabeza me he refugiado en la lectura. Estoy leyendo mucho este verano. Será porque en los libros todo puede pasar. Será porque busco soluciones, cariño, consuelo… Será porque quiero huir de la realidad, quizás vivir un sueño…

jueves, 23 de julio de 2015

"El chico malo" de Abbi Glines

“Pero, por una vez, me gustaría saber qué se siente al hacer algo más que besarse. Que te toquen. Conocer la emoción que se siente al escaparse de casa o qué se  siente cuando alguien te desea con tanta desesperación que no puede controlarse al besarte. Quizás sentirme deseada…”


Quizás no sea la solución, pero ayuda...

Hoy he leído. He ido a la compra. He vuelto a cocinar. He puesto una lavadora. He llevado el coche mientras escuchaba música. He ido a la playa. He paseado por la orilla y jugado a las cartas. He recogido la ropa y he planchado un poco. Estoy cansada, pero quizás esta sea la nueva definición de buen día. No sé si mantenerse ocupada será la solución, pero ayuda…

sábado, 11 de julio de 2015

Debe haber sal dentro de esa mirada que me cura tanto...

Me apetece escribir y no me salen las palabras. Estoy contenta y triste a la vez. Contenta por haberte visto, siempre me pongo nerviosa cuando hace tiempo que no te veo. Noto las mariposas de mi estómago y las noto más como si aletearan con más fuerza al saber que te voy a ver. Me siento inquieta y mis ojos no pueden apartarse de ti, como si quisieran averiguar si eres real, si estás ahí de verdad y memorizar todo para cuando no estés. Tus ojos, tu sonrisa, tu pelo, tu forma de caminar, tus poses, tu piel morena…todo…y por un momento soy feliz. El mejor momento de todo el verano y me ha sabido a poco. Por eso estoy triste, yo hubiera querido verte más, hablar más, abrazarte más y más fuerte, besarte, agarrarte y no soltarte, no dejarte marchar… Porque solo de pensar que ahora faltan dos meses para volver a escuchar tu risa me muero. También estoy triste porque verte me descoloca y me hace pensar. Pienso en ti y en mí, en si habrá algo entre nosotros o si lo poco que había ya se perdió, si te importo algo o si pasas de mí como la gente me dice y yo no lo quiero creer. A lo mejor es verdad, a lo mejor yo no te intereso, a lo mejor no me quieres, a lo mejor tengo que olvidarte…No lo sé, no sé nada, solo sé que te quiero y que aunque trate de olvidarte siempre estarás en mi corazón…

sábado, 4 de julio de 2015

Los cambios de mi vida...

Los cambios más importantes de mi vida siempre han sido en verano. Supongo que será por el exceso de tiempo para pensar, que en mi caso no es bueno. Así que voy a escribir, a ver qué pasa, a ver si este verano se produce otro cambio…
El primero de ellos lo provoque yo y no tengo claro si fue bueno o malo. Vivía una situación que me superaba y que aun a día de hoy me sigue superando. Pero en aquella época tenía la esperanza de que se solucionaría, lo que  hizo que tomara la decisión que condujo al cambio más radical de mi vida. La decisión fue pensar en mí, después de toda una vida limitándome a hacer lo que los demás querían y/o esperaban de mí. Actualmente no sé si la decisión que tomé fue la correcta o no, me he arrepentido de ella muchas veces y la he vuelto a considerar la mejor opción otras tantas. La diferencia es que ahora pienso que ninguna decisión que tomara sería la solución, es una situación que no tiene solución. Yo hace años elegí pensar en mí e intentar dejar de pasarlo mal, elegí dejar de ir con mi padre y como consecuencia hice sufrir a gente que me quería y mi vida cambió. Y no solo mi vida cambió, yo también lo hice. La situación vivida ya me había cambiado pero las consecuencias de esa decisión y el sentimiento de culpa hicieron que me encerrara en mí misma, dejara de quererme y me sintiera mal constantemente. Lo que me llevó a una depresión que no considero del todo superada, aun ahora me cuesta hablar de ello, hoy es la primera vez que consigo más o menos escribir lo que siento, lo que normalmente son pensamientos flotando en mi cabeza. Ahora puedo decir que sentí frustración, pensé que se acabaran mis días de tristeza, pero tras la decisión vinieron días de lágrimas imposibles de controlar. Y que después de todo no puedo negar el alivio que sentí, me sentí liberada de una carga que no podía soportar más. Lo único que quería era hacer mi propia vida, como aun es mi deseo ahora, pero me es difícil. No sé hacer mi propia vida y supongo que por eso se produjeron el resto de cambios.
El siguiente cambio tuvo lugar en medio de las consecuencias del cambio anterior, fue el verano del paso del colegio al instituto. El cual afronte con mucho miedo porque al haberme encerrado en mí misma no tenía mucha confianza en mi capacidad de socializar. Y más al perder a mi amiga de mi infancia. Aun desconozco los motivos que le llevaron a no querer saber nada más de mí, a dejar de estar en contacto y a acabar con una amistad de trece años…
Este fue un palo duro, más de lo que he llegado a reconocer, y que se produjo en el peor momento. Nunca he contado la de horas que me pase intentando recordar si había hecho algo mal o si le había hecho daño. Lo que contaba era que la amistad se acabara y que seguramente me estaba haciendo un favor, que era muy acaparadora y que tarde o temprano el resultado habría sido el mismo. No me equivocaba, pero ahora no puedo negar que este palo me volvió desconfiada y me hizo encerrarme más. Entre la depresión, los problemas y palos de la vida, la desconfianza, el sentimiento de culpa y el de no estar a gusto conmigo misma fui perdiendo las ganas de todo. No tenía interés por nada, estaba sin fuerzas para seguir luchando, no me importaba nada de lo que pudiera suceder a mi alrededor…lo perdí todo. Me escondí detrás de una coraza que me apartaba del mundo. Me quede sola, circunstancia completamente normal, mis ya pocos amigos se cansaron de mis excusas y negaciones, y poco a poco nos distanciamos hasta llegar a romper lazos. Con parte de mi familia rompí yo la relación, sé que les hice daño. También se lo hice a los que si tuve cerca. Días, semanas, incluso meses preocupados por mí, porque me pasaba, por que lloraba, por si remontaba…Nunca me perdonaré lo que hice sufrir a mi madre…sé que ella también sentía frustración por no poder ayudarme y que siempre intento buscar soluciones imposibles para problemas sin solución. Nunca podré agradecérselo…
Así afronte el paso del colegio al instituto y no sabría decir cuál fue el resultado. Sobreviví. Me esforcé, hice algunos amigos, como siempre pasajeros, y mejoré. Nunca sabré si fue por algo que hice o porque simplemente mis ojos se cansaron de llorar. A pesar de ser una época dura me dejo una sorpresa una amiga que supe mantener, supongo que es por su carácter intermitente, porque aparece y desaparece de mi vida, y no le da tiempo a cansarse de mí.
El siguiente verano de cambios, fue el verano de selectividad. Me presente a probar suerte. Me convencieron diciéndome que había hecho un buen bachiller y como me sentía mejor, probé. Salió bien, mejor de lo que pensaba. Y llegó mi siguiente reto, el carnet de conducir. Lo había deseado desde niña, había hablado un montón de veces que me lo sacaría en el verano de los 18 y justo cuando llega el momento, me entra el miedo y la inseguridad. Lo conseguí pero no sin derramar un sinfín de lágrimas. En este verano tuve problemas, pero los aguantaba mejor, estaba mejorando por fin. Me convencieron de que siguiera estudiando, que eligiera algo que me gustara y luchara por ello. Que podía hacer todo lo que me propusiera dijeron, no me lo creí. Pero sí creí, aunque fuera por poco tiempo, que podía ser capaz. Había conseguido sacar bachiller y selectividad, el carnet estaba casi conseguido y se suponía que estaba saliendo de la depresión. Decidí estudiar el grado de Educación Primaria, en realidad no sabía si era lo que quería, nunca lo he sabido, sabía que me gustaba y cuando lo anuncie nadie se extrañó. Me dijeron que iba a tener dificultades con el inglés y con hablar en público. No se equivocaron. Así me embarque en una carrera universitaria. Puse como condición estar cerca de casa, no me quería ir lejos, había mejorado, pero mis miedos seguían ahí. Me ayudaron mucho, si no yo no me habría atrevido. Puse todas mis esperanzas en esto, llegue a la facultad con buena actitud, positiva diría yo, hasta con ganas de comerme el mundo. Y tuve un primer año muy bueno, me costó lo suyo también es cierto. Conocí gente, me sentí a gusto, me lo pase bien, casi no lloraba…y otra vez no sé qué pasó si fui yo la que se deshizo de la coraza o si ésta fue atravesada por las personas que empezaban a significar algo para mí. Sea como fuere, me quede sin protección y todo volvió. La inseguridad, el no creer en mí, el no quererme, la desconfianza, el sentimiento de culpa, los problemas, las noches sin dormir, los horas y horas pensando, los miedos, las lágrimas, el dolor…seguramente todo fue fruto de volver a sentir, de volverme débil otra vez, de volver a ser la niña frágil que busca consuelo, apoyo, ayuda, cariño, amor, fuerza, etc para poder hacer su vida…porque sola no puede…no sabe…
Estos son los cambios que marcaron mi vida y me hicieron tal y como soy. Por ellos mi trato con los demás es el que es, marcado por la desconfianza e inseguridad. A todo el mundo le gusta gustar, pero a mí no. No suele pasar por lo tanto no sé cómo actuar al respecto y si pasa pues no me lo creo o pienso que pronto lo estropearé. También mi concepción de la vida está marcada por lo ocurrido en la mía. Sé que haga lo que haga nunca creeré en mí, ni en lo que valgo, ni me querré, ni estaré a gusto conmigo misma, nunca estaré segura y siempre tendré miedo. Es el precio a pagar por el daño causado que no se enmendar. Pero a pesar de ello y de ser fría, terca, egoísta o caprichosa, entre otras, soy solo una persona que intenta ser feliz y no sabe cómo. O a lo mejor tenía yo razón al pensar que no merezco ser feliz o lo que me gusta pensar ahora, de que la felicidad está en las pequeñas cosas: en una mirada, en una canción que te emociona, en una película que te hace llorar, en un libro que engancha, en una persona que apuesta por ti…solo hay que saber encontrarla…
Nunca he pretendido quejarme de lo que me ha tocado vivir, aunque muchas veces haya pensado que por qué me tocó a mí, sé que tengo mucha suerte. Tengo salud y gente que me quiere, aunque a veces lo dude. Solo he escrito esto para sacarlo fuera e intentar sentirme mejor. No sé si lo lograré, pero conseguí hablar de ello…

viernes, 19 de junio de 2015

Que haga especiales todos los días de mi vida...

Cuando era pequeña pensaba que el amor era lo que veía en las películas de Disney o lo que escuchaba en los cuentos que me leían. Que solo tenía que esperar a mi príncipe azul. A medida que he ido creciendo me he dado cuenta que el amor ni se espera ni se busca, el amor surge, donde y cuando sea, porque el amor está presente en todas las cosas. En el “buenos días o buenas noches”, un whats app al despertar diciéndote alguna frase cariñosa del tipo “buenos días, princesa” o ya va siendo hora de despertarse, dormilona” que demuestra que nada más abrir los ojos se ha acordado de ti, en ir andando por la calle y no poder evitar agarrarse de la mano, o del brazo, o de la cintura o que te pase una mano por los hombros, en que no puedas evitar sonreír cada vez que escuchas su nombre, en echarlo de menos cuando solo hace un segundo que no lo ves, en confiar en él cuando sale de fiesta con sus amigos, en que me acompañe a casa, en que tu plan más esperado para la tarde sea ver una peli acurrucados en el sofá, en que el tiempo pase más deprisa cuando estás con él, en que te tiemblen las rodillas cuando se acerca, en que te dé un vuelco al corazón cuando te bese, en que sientas mariposas en el estómago al pensar en él, en que cuando mire a una chica guapa te guiñe un ojo diciendo que él te prefiere a ti, en los abrazos que hacen que te sientas protegida o en los que te consuelan cuando estás mal, en las horas y horas hablando y en que a veces no haga falta decir nada, en que “para siempre” deje de parecer mucho tiempo, en que te sientas cómoda con él, sin miedos ni complejos, en que los silencios no sean incómodos, en que las miradas sean sinceras, en que no exista miedo a decir te quiero”…

Ahora ya no quiero un príncipe, solo quiero encontrar un buen chico con el que estas cosas salgan sin pensar, y que me quiera tal y como soy…

Por encima de todas, por debajo de ninguna...

Me gustaría tenerte delante ahora mismo, en estos instantes. Mirarte a los ojos y quedarme callada durante un momento, diciéndolo todo sin necesidad de utilizar palabras. Te diría que no te fueras nunca, que te quedaras conmigo siempre. Te haría rabiar y luego te abrazaría muy fuerte, sintiendo que estás ahí de verdad, porque me encanta sentir tus brazos alrededor de mí, me haces sentir fuerte, y cuando estoy contigo me siento especial y no puedo evitar sonreír, porque haces que sienta que de verdad le importo a alguien...

domingo, 14 de junio de 2015

Me siento sola...

Con la llegada de las vacaciones tengo más tiempo para pensar, para aclarar mis pensamientos, para sentirme sola, y he llegado a la conclusión de que estoy harta de esforzarme. De esforzarme para caer bien a la gente. No quiero decir que dejaré de esforzarme, es algo que me sale inconscientemente porque en el fondo entiendo que cualquier persona se canse de mí. Pero sí que últimamente estoy pensando que debo usar mis energías y mi esfuerzo en cosas más útiles que dar pena. Que tengo que dejar de pedir permiso para hablar cuando sé perfectamente que mis preocupaciones no le importan a todo el mundo y es lógico que no las quieran escuchar, además tengo que aprender a no ceder a lo que quieran los demás, si no me apetece no me apetece, también tengo que dejar de intentar caer bien, es algo perdido de ante mano, y de preocuparme en qué pensarán de mí. Pienso que así me irá mejor, aunque siga sintiéndome sola, no me sentiré tonta. Dando todo de mí para que todos se sientan mejor y no recibir lo mismo. Que en el fondo no sé porque pienso todo esto si en realidad no me esfuerzo para recibir nada sino porque esa persona es importante para mí, pero cuando te sientes sola piensas muchas cosas, entre ellas que no debería sentirme sola…

domingo, 7 de junio de 2015

Se acabaron los exámenes.!


Me gusta que pongas las llaves del coche encima de la mesa, que me cojas el tipex o que invadas mi espacio. Me gusta que tanto me expliques los problemas de matemáticas como que me pongas un partido de fútbol en el portátil o hagas algún bailecito. Me gusta verte conducir y que me mires por el retrovisor, compartir una Coca-Cola o unas regalices o recibir un WhatsApp preguntándome si voy al aulario. Me gusta que te quites los cascos para hablar conmigo, que me guiñes un ojo o que mires en el ordenador cosas que no tienen que ver con los exámenes y me las cuentes. Cosas como estas me animaban el estudio y me hacían llevarlo mejor, por eso has sido mi mayor apoyo en este período tan duro de estudios. Nunca sabré como agradecerte lo pendiente que estás de mí, pasando tantas horas a menos de medio metro. Ahora disfrutemos de nuestra deseada libertad que cuando vuelvan los exámenes volveremos a estar el uno al lado del otro…

jueves, 21 de mayo de 2015

Como voy a quererme si no me gusta como soy…

No me gusta ser tan débil, no me gusta las ondas que hace mi pelo, no me gusta ser incapaz de contestar, no me gusta ser tan bajita, no me gusta ser indecisa, no me gusta mi voz al cantar, no me gusta ser tan tonta, no me gusta estar rellenita, no me gusta tener miedo siempre, no me gusta que mis manos siempre estén frías, no me gusta ser insegura, no me gustan las marcas que tengo en la piel por rascarme los granos, no me gusta no saber nunca que hacer, no me gusta mi ausencia de curvas, no me gusta no ser capaz de seducir, no me gustan mis brazos anchos, no me gusta no poder atreverme, no me gusta no saber lo que siento, no me gusta mi escote, no me gusta no ser capaz de ser sexy, no me gusta no saber lo que quiero, no me gusta tener el culo tan grande, no me gusta cómo me queda la ropa, no me gusta no saber sacarme partido, no me gusta ser tan inocente, no me gusta cómo visto, no me gusta cómo camino, no me gusta no poder aguantar en tacones, no me gusta no saber de nada, no me gustan mis piernas anchas, no me gusta como hablo, no me gusta estar borracha al beber poquito, no me gusta cómo me veo, no me gusta aprender mal y no acordarme de lo aprendido, no me gusta mi risa, no me gusta ser friolera, no me gusta que me vean llorar, no me gusta lo fea que soy, no me gusta cómo me siento, no me gusta lo perdida que estoy, no me gusta como soy…

sábado, 25 de abril de 2015

Cada vez tengo más ganas de desaparecer…

Sigo tocando fondo y de ahí no salgo, los problemas se acumulan y las soluciones no aparecen, me siento sola y estoy rodeada de gente. Personas que me dicen que tengo que estar bien, que tengo que atreverme, que tengo que espabilar, que tengo que contestar, que tengo que querermey no se dan cuenta de que no se hacer todo eso.
No me atrevo a nada porque mis miedos me superan y le tengo miedo a todo. Es cierto que tengo que espabilar, ir a mi ritmo ya no llega porque estoy desfasada, a mi edad ya tendría que saber un montón de cosas de las que no tengo ni idea, porque me las pierdo por miedo o vergüenza y luego me siento tonta. Contestar no sé, nunca se me ocurre nada que decir y supongo que será porque a mí no me gusta que me contesten, entonces aplico lo de no hagas lo que no quieres que te hagan, pero sé que debería hacerlo porque al no hacerlo la gente me come y me hago pequeñita. Y por último, quererme, esto es lo más difícil y mira que lo intento, pero no soy capaz. Como voy a quererme cuando pienso que no valgo para nada y cuando no me gusta nada de mí. Por eso entiendo cuando alguien me rechaza y me entra pánico cuando me dicen te quiero, porque en el fondo no entiendo que alguien pueda querer a una persona como yo, y menos cuando yo no soy capaz de hacerlo. Tampoco entiendo porque hay personas que pueden quererme y yo no.
Todo esto atormenta mi mente y sigo sin conseguir entender algo o sin encontrar alguna solución, la única conclusión a la que llego es que le doy muchas vueltas a las cosas y eso no siempre es bueno

sábado, 4 de abril de 2015

Si te echo de menos es porque todavía te estoy queriendo...

Pensé que lo llevaba bien, que te estaba olvidando, y en parte supongo que es así porque ya no estoy tan pendiente de ti, pero de repente un día te vuelvo a echar de menos y a preguntarme cosas. Algunas son bonitas pero que me hacen sentir triste porque sé que nunca las tendré o no las descubriré, como cómo sabrán tus besos, como sería pasear contigo por la calle, ver un partido de tu equipo o ir contigo en el coche. Otras me llenan de curiosidad, como si al pasear me cogerás de la mano o me pasarás el brazo por los hombros, si me darás un beso por cada gol que marque tu equipo o en cada semáforo en rojo que nos encontremos. En cambio también me vienen a la mente preguntas más dolorosas, como por qué no me quieres o no te atreves a quererme, será que no valgo la pena, que no te gusto lo suficiente, o que hice algo mal; también me como la cabeza por si la razón por la que no surgió nada entre nosotros soy yo, si es porque no soy lo suficientemente mujer como para gustarte y ser capaz de conquistarte, y que eso haga que solo me veas como una amiga. Todos estos pensamientos llenan mi cabeza y hacen que cada vez vea más difícil que haya un nosotros

martes, 17 de marzo de 2015

Hoy he vuelto a llorar...

Hoy he vuelto a llorar en la ducha, como hacía antes para que no se notara o se notara menos. Volvió el dolor de ojos de aguantar las ganas de llorar, se me humedecían, así que deje caer las lágrimas para por lo menos aliviar ese dolor. Mientras lloraba pensé en lo que me decía mi madre cuando lloraba de pequeña, y recordé que me preguntaba por qué lloraba y si le daba un motivo de peso, me consolaba, si no era así me decía que dejara de llorar que no me servía de nada. Pero cuando lloras no piensas que no sirve para nada porque lo único que quieres es aliviar un poco ese dolor que sientes. Yo hoy lloré por no saber, no saber que quiero, que siento, que hago, que pienso, que digo, que soy… no sé nada, únicamente sé que duele…

miércoles, 4 de marzo de 2015

Formas parte de mi vida...

Siempre me quedará la duda de que hubiera pasado si nos hubiéramos atrevido a querernos. Creo que habría sido bonito y que se habría acercado a eso llamado amor. Lo que si tengo claro es que siempre vas a ser una persona muy especial en mi vida. Por haber sido el primero que me ha hecho sentir, que me ha devuelto la ilusión, que me ha hecho plantearme cosas, que me ha hecho madurar y crecer...


En mi vida serás importante por eso pero también por todo lo que me has hecho descubrir. Como que soy más celosa de lo que pensaba, que quien te quiere te hace reír, que se puede estar cerca estando a kilómetros de distancia y lejos estando al lado, que se puede hablar con la mirada, que hay cosas que no tienen explicación, que en el corazón nadie manda, que hay cosas que simplemente ocurren y otras no, que yo no soy una flor, ni tú un príncipe, que la felicidad está en los detalles y placeres que te da la vida, que a veces no hay que decir nada, que le puedo dar millones de vueltas a las cosas, que la magia del amor está en el feeling, que con un simple gesto de esa persona puede alegrarte el día, la semana o el mes...Pero lo más importante es que me has hecho creer que puedo gustarle a alguien y que se me puede querer, aunque yo no lo tenga muy claro....

lunes, 2 de marzo de 2015

Hoy te pido perdón, perdón, perdón, por haberte confiando sin dudar mi corazón...


Perdóname por ver colores en un cielo gris 
Por convencerme que a tu lado iba a ser feliz, 
Perdóname por entregarme a ti… 

Te imaginé sincero cuando no era así 
y si tenías ojos eran para mí, 
discúlpame pero que tonta fui. 

Te idealicé a mi lado en mis noches y días, 
Y me aferré a la idea que eras el amor de mi vida… 

Hoy te pido perdón, perdón, perdón, 
Por haberte confiando sin dudar mi corazón, 
Entregar mi alma a tus brazos 
Por confiar mi cuerpo en tus manos … 
Perdón, perdón, perdón 
Por crearme esta falsa historia de amor, 
Y te pido perdón 
Por haber esperado demasiado, 
De un perdedor… 

Me dabas las señales pero no las veía, 
Creía que un día de pronto cambiarías, 
No puede ser que estúpida me vi… 

lunes, 23 de febrero de 2015

Hoy me siento extraña...

Hoy me siento extraña. No sé si es que estoy saturada, tengo mucho trabajo y no entiendo parte de él y vuelvo a coger un bus por la tarde para regresar a casa. Además tengo dudas, dudas de lo que siento, si debería olvidarme o si debería luchar, a sabiendas de que no me voy a atrever a quererte y que tú no querrás a alguien como yo. También puede ser que se me acercan los 20 y sé que es una tontería sentirse rara por ello. Pero es que creo que no soy como esperaba ser. No soy lo suficientemente madura ni mujer, aún tengo demasiados miedos y no soy capaz de solucionar mis problemas ni de quererme tal y como soy ni de sentirme segura. Y puede que sea eso lo que me pasa, un ataque de inseguridad por no saber qué hacer como tantas otras veces en mi vida...

viernes, 13 de febrero de 2015

365 días...

Hace un año, así de madrugada, quizás dos o tres horas más tarde. Te vi besándola y me di cuenta de que me importabas. Al principio dudé si sentía celos o envidia. Celos por verte besar a una chica que no era yo o envidia de que tuvieras algo especial con alguien. Ahora sé que sentí las dos cosas y desde entonces no ha pasado un día sin que no haya pensado en ti…

jueves, 12 de febrero de 2015

Estoy rota...

Estoy muerta de miedo. Miedo a pasarlo mal, otra vez. A volver a estar muerta en vida. A no tener ganas de nada. A que las personas que quiero vuelvan a preocuparse por mí. A que no me apetezca sonreír. A la soledad, aunque más a sentirme sola. A que nadie me quiera. A no conseguir ser feliz. A que esta vez no haya risas después de las lágrimas. A lo que siento. A que se pierda lo que teníamos. A no tenerlo con nadie más. A no ser correspondida. A que no llegue a nada. A perder la esperanza. A pasarme la vida echándote de menos. A enamorarme y a que te enamores de mí. A no conseguir olvidarte. A cansarme de esperar. A que me conozcas y no te guste como soy. A no saber quererte como te mereces. A que no estés pendiente de mí. A no ser lo suficiente. A tener algo y a no tenerlo. A que no me hagas reír. A no saber. A que no me eches de menos. A que me beses y no sentir y a que no lo hagas. A que no me vuelvas a mirar como lo hacías. A no atreverme. A no poder decirte lo que siento. A que te olvides de mí. A no significar nada para ti. Pero sobre todo tengo miedo a perderte y siento que algo se está perdiendo y eso me rompe por dentro. Así que tengo miedo a que mi corazón se rompa y no poder recomponerlo pegando los trocitos…
Hoy me he levantado tarde. Con la esperanza de que mi cabeza me diera una tregua. Pero otro día pensando en ti. Y me acuesto con los ojos llorosos y un nudo en el estómago. Porque me doy cuenta de que no significo nada para ti y pierdo la esperanza de conseguir ser especial