Hace tiempo me prometí a mí misma no llorar por quien me hace sentir mal, por mucho que lo quiera...
Porque sé que aunque me tenga que equivocar muchas veces más encontraré a una persona que me quiera y no me decepcione...

El
problema es que preferimos las cosas fáciles, que no luchamos por lo que
queremos, o, sencillamente que ni sabemos lo que queremos porque nos da miedo
probar cosas nuevas. Nos parece mejor quedarnos con algo que ya tenemos fijo
aunque no sepamos si es lo correcto. Preferimos quedarnos con lo ya planificado
a saltárnoslo todo, simplemente porque nos parece más fácil así y nos da igual
todo lo demás; es siempre así, aunque intentemos autoconvencernos de que no.
Queremos lo fácil, y supongo que es por eso que al final terminamos siendo
infelices... Pero, ¿sabes qué? Dime algo, por poco que
sea, demuéstrame que realmente vale la pena y yo por ti me la juego,
toda esa felicidad planificada y empaquetada minuciosamente... Tan solo dime
"sigamos adelante" y ¡ey chico, yo saltaré al vacío contigo sin
pensarlo! Lo normal a veces puede ser extraordinario…
y la felicidad puede estar en cualquier parte...