miércoles, 4 de abril de 2018

A i r e


Noto que me falta el aire, intento coger una bocana de aire, respirar hondo, no sirve. Cojo aire, pero tengo la sensación de que no me llega. Lágrimas corren por mis mejillas y una frase recorre mi pensamiento, “no puedo más”, se repite una y otra vez. Necesito más aire. Empiezo a tener frío. Me siento sola. Lloro más. Me enfado conmigo misma por ser tan débil, y lloro más. Quiero gritar y huir de aquí. Luego me doy cuenta de que no puedo huir de mí. Lloro más. Me sigue faltando el aire. Me siento inútil e insignificante. Lloro más. Me miro en el espejo. Estoy colorada y sofocada. “Patética”, me digo a mí misma y no me falta razón. Respiro hondo y el aire me sigue sin llegar. Siento que voy marcha atrás. Todo lo que había mejorado, lo que había luchado, se esfuma en cuestión de segundos. Lloro más. Vuelvo a pensar que no valgo. Me tiro en el sofá y me tapo con una manta. Lloro más. Miro el móvil. Ningún mensaje. “Normal, no le importo a nadie”. Suspiro. Cierro los ojos y recuerdo. Pero ya no recuerdo si los eché yo o se hartaron de mí. Qué más da. Estás sola porque no sabes estar con gente. Lloro más. Ojalá ser otra persona, ojalá ser de otra manera. Inspiro. Suspiro. Algún día de estos se me va a acabar el aire…