Aprendí
a ser un animal nocturno, a reír cuando quería llorar, a salir de casa sin pensar
en volver o no volver. Sin querer me hice de piedra, sin saber, empecé a morir,
maté a mi alma de hambre.
Si
pudiera parar el tiempo, sabotear el silencio, mandar en mí… Caer, volver a
caer, y levantarme en silencio como ayer, sin lágrimas…ya no hay lágrimas…
El concepto que tiene la gente de mi es el de una niña buena. Pero
yo tengo claro que no soy tan buena como me pintan, lo de niña puede que sea
más cierto. Debe de ser por eso que todo el mundo se dedica a decirme que
debo espabilar, supongo que piensan que soy muy dependiente y no les falta
razón. No sé hacer nada por mí misma y siempre necesito a alguien que tire
de mí. Lo que no sabe la gente es que las principales batallas de mi vida las
he peleado en solitario y aunque la mayoría las he perdido, también he
ganado alguna que otra. Sé que a lo largo de mi vida habrá muchas más, a
las que tendré que enfrentarme yo sola, pues no considero que exista alguien
tan inconsciente o que me quiera tanto como para atreverse a luchar a mi lado y
contra mí en los días más difíciles. También se que cometeré más errores e
incluso más graves y que me volveré a romper en pedacitos, los cuales recogeré
yo sola y por mí misma volveré al campo de batalla. Porque al fin y al cabo
aunque parezca que me dan todo hecho y que no tengo problemas graves,
debo de ser algo masoca o me gusta sufrir, y por eso me complico tanto la
vida...
Nadie entiende
que vi en ti y yo no consigo explicarlo. Quizás sea porque no es algo que
tengas o que seas. Verás, yo siempre me he sentido sola, tanto ir de aquí para
allá me ha hecho creer que no pertenezco a ningún sitio, que no soy
indispensable para nadie. Hasta que te conocí a ti.
Cuando estoy contigo no me siento sola, aunque no me
estés haciendo caso yo te noto pendiente de mí, o cuando noto una conexión en
cada mirada que nos regalamos. Todo eso me lleva a pensar que a lo mejor podría
llegar a ser esa persona indispensable sin la que no podrías vivir y a creer que
entre tus brazos pueda encontrar mi sitio…ese que tanto deseo encontrar…
Nunca he sido
capaz de decir lo que siento. Me resulta bastante difícil explicar lo que pasa
en mi corazón y supongo que será porque ni yo misma entiendo lo que pasa en mí
ni lo que siento. Aunque siempre he tenido una pequeña teoría, la cual se
reduce a que yo no sé querer. Y puede que sea cierto, porque no consigo confiar
en la gente que tengo alrededor y que me quieren, no confío en que puedan
querer estar a mi lado simplemente porque ven algo en mí y por eso no lucho por
mantener a esas personas, incluso en algunas ocasiones hasta las aparto de mí.
Supongo que será porque tengo miedo a sufrir, a que me hagan daño y no me doy
cuenta de que lo acabo haciendo yo, por lo cual también sufro al ver que hice
daño a personas a las que no me atrevo a querer. Y esa es la pura verdad, no
estoy preparada para querer. No me atrevo. No soy capaz de entregarme a otra
persona por sinceros que sean sus sentimientos, yo siempre seré un espíritu
libre dominado por el miedo. El miedo a sufrir, a que me rompan el corazón o a que
exista alguien a quien le guste como soy, que quiera quedarse a mi lado y que se
atreva a quererme, porque sé que tarde o temprano lo decepcionaré o le haré
daño…
La gente no se
para a pensar en lo que siente. No sabe explicar que pasa por su cabeza o su
corazón. Francamente, resulta verdaderamente difícil. En mi opinión, alguien te
gusta cuando al estar con él piensas que no estarías mejor en ningún otro lugar
y te gustaría poder pasar la mayor parte del tiempo con él. Pero esto no
significa que lo quieras. Yo creo que se quiere a una persona cuando lo miras y
te preguntas “¿qué haría yo sin él?” y no quieres saber cuál es la respuesta.
No la quieres saber porque esa persona se ha vuelto indispensable en tu vida y
te da miedo porque sabes que sin él tu vida no sería lo mismo. A mí me
encantaría ser la persona indispensable de alguien, notar la sensación de que
alguien no puede vivir sin mí, ser la persona perfectamente imperfecta que
encaje con él. Pero yo no soy indispensable y ni siquiera puedo aspirar a serlo…
Hay
veces que conoces a una persona y te sorprende, te sorprende para bien y no la
quieres perder por nada del mundo. Eso es lo que me pasó contigo. Me fuiste
ganando poquito a poco. Haciéndome reír en cualquier momento y compartiendo
momentos únicos, porque si estabas tú ya eran especiales. Y eso es lo que me
sorprendió, que en poco tiempo te convertiste en una persona especial para mí,
supongo que no sabes hasta que punto eres importante, aun yo no lo tengo muy
claro. Simplemente diré que eres la persona que me hace feliz solo con sonreír
o saber que estás bien y que guardo mis recuerdos contigo como si fueran
tesoros de un valor incalculable. Porque tu forma de ser me cautivó y me
devolviste la ilusión por muchas cosas. Solo espero que sigas a mi lado mucho más tiempo, porque se nota tanto cuando no estás, te echo tanto de menos que
hasta se podría decir que te necesito…