martes, 15 de diciembre de 2015

Hay veces que la vida te deja claro cuál es tu papel en ella…

Te deja claro que eres un 0 a la izquierda, que no vales nada, que nadie te echará de menos cuando no estés, que todo lo que haces no tiene sentido porque a nadie le importa, a nadie le importa lo que hagas, lo que decidas, lo que quieres, lo que sientes, a nadie le importas TÚ…y mientras tú preocupada por los demás, intentando decidir lo mejor para que nadie salga perjudicado, para no hacer daño o hacer el mínimo posible, sabiendo que decidas lo que decidas nunca va a valer, siempre estará mal, entonces, ¿para qué seguir esforzándose? Para seguir torturándote y echándote culpas que no sabes si te corresponden, simplemente porque no te gusta cómo eres, y te das cuenta de que a los demás les pasa lo mismo…Entonces es cuando te das cuenta de que eres una niña tonta e ilusa, y que ya es hora de que te des cuenta de cómo es la vida…

martes, 8 de diciembre de 2015

Saturación!

Estoy en ese estado en el que nota que no soy yo misma, que todo me supera, no sé lo que hacer, no tengo ganas de nada, y no, no es un mal día. Porque me acuesto pensando que mañana será otro día y lo único que me encuentro es lo mismo, la misma sensación, e incluso aumentada. No noto mejora, ni avance, y tampoco es que sea pesimista, que lo soy. Simplemente, he llegado a un punto en el que no puedo más. Estoy saturada. Demasiado trabajo, demasiados sentimientos, demasiada tristeza, demasiada soledad, demasiados problemas, demasiados miedos,…y me siento incapaz de seguir adelante. A lo mejor aspire muy alto y no doy para tanto…a lo mejor no valgo…

lunes, 7 de diciembre de 2015

nadie te va a querer como yo...

No sé si el tiempo me dará la razón, o si estoy equivocada. Pero nadie te va a querer como yo. Puede que te quieran más o mejor pero nunca, nunca te van a querer como te quiero yo. Nunca nadie se va a reír como yo de tus bromas y vaciles. Nadie se va a preocupar por ti como lo hago yo. Nadie va a mirarte con los mismos ojos que yo. Nadie va a tener los mismos sueños que yo sobre nosotros, sobre nuestro futuro. Nadie va a sentir lo mismo que yo al verte. Nadie va intentar entenderte como yo. Nadie te hará reír como yo. Nadie te contará las cosas que yo te cuente. Nadie querrá ser parte de tu mundo como quiero yo, ni te hará participe del suyo como te hago yo parte del mío. Nadie tratará de ayudarte como yo. Nadie se pondrá tan guapa para ti como yo. Nadie querrá escucharte como yo. Nadie sonreirá al verte como yo. Nadie te hará vivir lo que te haré vivir yo. Nadie te hará pensar todo lo que te hago pensar yo. Nadie te acariciará ni te abrazará como lo hago yo. Nadie despertará en ti los sentimientos que despierto yo. Nadie te cogerá de la mano como yo. Nadie te hará feliz como yo. En definitiva, nadie te va a querer como yo...

...y puede que algún día lo eches de menos, me eches de menos...

lunes, 26 de octubre de 2015

No lo voy a negar...

...reconozco que me gustaría que estuvieras un poco mal, aunque sea para poder pensar que algo te importo...

lunes, 28 de septiembre de 2015

Cuando sepas de mí...


"Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... no.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad."

domingo, 26 de julio de 2015

No está siendo mi mejor verano. Demasiado tiempo para pensar supongo. Muchos problemas sin solución. Sentimiento de culpa. Sentirme sola. Echar de menos. Tristeza. Horas y horas llorando. Inseguridad. Descontento conmigo misma. Malos pensamientos. Discusiones. Decepciones. Agobio. Miedo, mucho miedo.
Me imagino que por todo esto y por todo lo que pasa por mi cabeza me he refugiado en la lectura. Estoy leyendo mucho este verano. Será porque en los libros todo puede pasar. Será porque busco soluciones, cariño, consuelo… Será porque quiero huir de la realidad, quizás vivir un sueño…

jueves, 23 de julio de 2015

"El chico malo" de Abbi Glines

“Pero, por una vez, me gustaría saber qué se siente al hacer algo más que besarse. Que te toquen. Conocer la emoción que se siente al escaparse de casa o qué se  siente cuando alguien te desea con tanta desesperación que no puede controlarse al besarte. Quizás sentirme deseada…”


Quizás no sea la solución, pero ayuda...

Hoy he leído. He ido a la compra. He vuelto a cocinar. He puesto una lavadora. He llevado el coche mientras escuchaba música. He ido a la playa. He paseado por la orilla y jugado a las cartas. He recogido la ropa y he planchado un poco. Estoy cansada, pero quizás esta sea la nueva definición de buen día. No sé si mantenerse ocupada será la solución, pero ayuda…

sábado, 11 de julio de 2015

Debe haber sal dentro de esa mirada que me cura tanto...

Me apetece escribir y no me salen las palabras. Estoy contenta y triste a la vez. Contenta por haberte visto, siempre me pongo nerviosa cuando hace tiempo que no te veo. Noto las mariposas de mi estómago y las noto más como si aletearan con más fuerza al saber que te voy a ver. Me siento inquieta y mis ojos no pueden apartarse de ti, como si quisieran averiguar si eres real, si estás ahí de verdad y memorizar todo para cuando no estés. Tus ojos, tu sonrisa, tu pelo, tu forma de caminar, tus poses, tu piel morena…todo…y por un momento soy feliz. El mejor momento de todo el verano y me ha sabido a poco. Por eso estoy triste, yo hubiera querido verte más, hablar más, abrazarte más y más fuerte, besarte, agarrarte y no soltarte, no dejarte marchar… Porque solo de pensar que ahora faltan dos meses para volver a escuchar tu risa me muero. También estoy triste porque verte me descoloca y me hace pensar. Pienso en ti y en mí, en si habrá algo entre nosotros o si lo poco que había ya se perdió, si te importo algo o si pasas de mí como la gente me dice y yo no lo quiero creer. A lo mejor es verdad, a lo mejor yo no te intereso, a lo mejor no me quieres, a lo mejor tengo que olvidarte…No lo sé, no sé nada, solo sé que te quiero y que aunque trate de olvidarte siempre estarás en mi corazón…