Los
cambios más importantes de mi vida siempre han sido en verano. Supongo que será
por el exceso de tiempo para pensar, que en mi caso no es bueno. Así que voy a
escribir, a ver qué pasa, a ver si este verano se produce otro cambio…
El primero de ellos lo
provoque yo y no tengo claro si fue bueno o malo. Vivía una situación que me
superaba y que aun a día de hoy me sigue superando. Pero en aquella época tenía
la esperanza de que se solucionaría, lo que
hizo que tomara la decisión que condujo al cambio más radical de mi
vida. La decisión fue pensar en mí, después de toda una vida limitándome a
hacer lo que los demás querían y/o esperaban de mí. Actualmente no sé si la
decisión que tomé fue la correcta o no, me he arrepentido de ella muchas veces
y la he vuelto a considerar la mejor opción otras tantas. La diferencia es que
ahora pienso que ninguna decisión que tomara sería la solución, es una
situación que no tiene solución. Yo hace años elegí pensar en mí e intentar
dejar de pasarlo mal, elegí dejar de ir con mi padre y como consecuencia hice
sufrir a gente que me quería y mi vida cambió. Y no solo mi vida cambió, yo
también lo hice. La situación vivida ya me había cambiado pero las
consecuencias de esa decisión y el sentimiento de culpa hicieron que me
encerrara en mí misma, dejara de quererme y me sintiera mal constantemente. Lo
que me llevó a una depresión que no considero del todo superada, aun ahora me
cuesta hablar de ello, hoy es la primera vez que consigo más o menos escribir
lo que siento, lo que normalmente son pensamientos flotando en mi cabeza. Ahora
puedo decir que sentí frustración, pensé que se acabaran mis días de tristeza,
pero tras la decisión vinieron días de lágrimas imposibles de controlar. Y que
después de todo no puedo negar el alivio que sentí, me sentí liberada de una
carga que no podía soportar más. Lo único que quería era hacer mi propia vida,
como aun es mi deseo ahora, pero me es difícil. No sé hacer mi propia vida y
supongo que por eso se produjeron el resto de cambios.
El siguiente
cambio tuvo lugar en medio de las consecuencias del cambio anterior, fue el
verano del paso del colegio al instituto. El cual afronte con mucho miedo
porque al haberme encerrado en mí misma no tenía mucha confianza en mi
capacidad de socializar. Y más al perder a mi amiga de mi infancia. Aun
desconozco los motivos que le llevaron a no querer saber nada más de mí, a
dejar de estar en contacto y a acabar con una amistad de trece años…
Este fue un
palo duro, más de lo que he llegado a reconocer, y que se produjo en el peor
momento. Nunca he contado la de horas que me pase intentando recordar si había
hecho algo mal o si le había hecho daño. Lo que contaba era que la amistad se
acabara y que seguramente me estaba haciendo un favor, que era muy acaparadora
y que tarde o temprano el resultado habría sido el mismo. No me equivocaba,
pero ahora no puedo negar que este palo me volvió desconfiada y me hizo
encerrarme más. Entre la depresión, los problemas y palos de la vida, la
desconfianza, el sentimiento de culpa y el de no estar a gusto conmigo misma
fui perdiendo las ganas de todo. No tenía interés por nada, estaba sin fuerzas
para seguir luchando, no me importaba nada de lo que pudiera suceder a mi
alrededor…lo perdí todo. Me escondí detrás de una coraza que me apartaba del
mundo. Me quede sola, circunstancia completamente normal, mis ya pocos amigos
se cansaron de mis excusas y negaciones, y poco a poco nos distanciamos hasta
llegar a romper lazos. Con parte de mi familia rompí yo la relación, sé que les
hice daño. También se lo hice a los que si tuve cerca. Días, semanas, incluso
meses preocupados por mí, porque me pasaba, por que lloraba, por si
remontaba…Nunca me perdonaré lo que hice sufrir a mi madre…sé que ella también
sentía frustración por no poder ayudarme y que siempre intento buscar
soluciones imposibles para problemas sin solución. Nunca podré agradecérselo…
Así
afronte el paso del colegio al instituto y no sabría decir cuál fue el
resultado. Sobreviví. Me esforcé, hice algunos amigos, como siempre pasajeros,
y mejoré. Nunca sabré si fue por algo que hice o porque simplemente mis ojos se
cansaron de llorar. A pesar de ser una época dura me dejo una sorpresa una
amiga que supe mantener, supongo que es por su carácter intermitente, porque
aparece y desaparece de mi vida, y no le da tiempo a cansarse de mí.
El
siguiente verano de cambios, fue el verano de selectividad. Me presente a
probar suerte. Me convencieron diciéndome que había hecho un buen bachiller y
como me sentía mejor, probé. Salió bien, mejor de lo que pensaba. Y llegó mi
siguiente reto, el carnet de conducir. Lo había deseado desde niña, había
hablado un montón de veces que me lo sacaría en el verano de los 18 y justo
cuando llega el momento, me entra el miedo y la inseguridad. Lo conseguí pero
no sin derramar un sinfín de lágrimas. En este verano tuve problemas, pero los
aguantaba mejor, estaba mejorando por fin. Me convencieron de que siguiera
estudiando, que eligiera algo que me gustara y luchara por ello. Que podía
hacer todo lo que me propusiera dijeron, no me lo creí. Pero sí creí, aunque
fuera por poco tiempo, que podía ser capaz. Había conseguido sacar bachiller y
selectividad, el carnet estaba casi conseguido y se suponía que estaba saliendo
de la depresión. Decidí estudiar el grado de Educación Primaria, en realidad no
sabía si era lo que quería, nunca lo he sabido, sabía que me gustaba y cuando
lo anuncie nadie se extrañó. Me dijeron que iba a tener dificultades con el
inglés y con hablar en público. No se equivocaron. Así me embarque en una
carrera universitaria. Puse como condición estar cerca de casa, no me quería ir
lejos, había mejorado, pero mis miedos seguían ahí. Me ayudaron mucho, si no yo
no me habría atrevido. Puse todas mis esperanzas en esto, llegue a la facultad
con buena actitud, positiva diría yo, hasta con ganas de comerme el mundo. Y
tuve un primer año muy bueno, me costó lo suyo también es cierto. Conocí gente,
me sentí a gusto, me lo pase bien, casi no lloraba…y otra vez no sé qué pasó si
fui yo la que se deshizo de la coraza o si ésta fue atravesada por las personas
que empezaban a significar algo para mí. Sea como fuere, me quede sin
protección y todo volvió. La inseguridad, el no creer en mí, el no quererme, la
desconfianza, el sentimiento de culpa, los problemas, las noches sin dormir,
los horas y horas pensando, los miedos, las lágrimas, el dolor…seguramente todo
fue fruto de volver a sentir, de volverme débil otra vez, de volver a ser la
niña frágil que busca consuelo, apoyo, ayuda, cariño, amor, fuerza, etc para
poder hacer su vida…porque sola no puede…no sabe…
Estos
son los cambios que marcaron mi vida y me hicieron tal y como soy. Por ellos mi
trato con los demás es el que es, marcado por la desconfianza e inseguridad. A
todo el mundo le gusta gustar, pero a mí no. No suele pasar por lo tanto no sé
cómo actuar al respecto y si pasa pues no me lo creo o pienso que pronto lo
estropearé. También mi concepción de la vida está marcada por lo ocurrido en la
mía. Sé que haga lo que haga nunca creeré en mí, ni en lo que valgo, ni me
querré, ni estaré a gusto conmigo misma, nunca estaré segura y siempre tendré
miedo. Es el precio a pagar por el daño causado que no se enmendar. Pero a
pesar de ello y de ser fría, terca, egoísta o caprichosa, entre otras, soy solo
una persona que intenta ser feliz y no sabe cómo. O a lo mejor tenía yo razón
al pensar que no merezco ser feliz o lo que me gusta pensar ahora, de que la
felicidad está en las pequeñas cosas: en una mirada, en una canción que te
emociona, en una película que te hace llorar, en un libro que engancha, en una
persona que apuesta por ti…solo hay que saber encontrarla…
Nunca
he pretendido quejarme de lo que me ha tocado vivir, aunque muchas veces haya
pensado que por qué me tocó a mí, sé que tengo mucha suerte. Tengo salud y
gente que me quiere, aunque a veces lo dude. Solo he escrito esto para sacarlo
fuera e intentar sentirme mejor. No sé si lo lograré, pero conseguí hablar de
ello…



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