
Me gusta que pongas las llaves del coche encima de la mesa, que me cojas
el tipex o que invadas mi espacio. Me gusta que tanto me expliques los
problemas de matemáticas como que me pongas un partido de fútbol en el portátil
o hagas algún bailecito. Me gusta verte conducir y que me mires por el
retrovisor, compartir una Coca-Cola o unas regalices o recibir un WhatsApp preguntándome
si voy al aulario. Me gusta que te quites los cascos para hablar conmigo, que
me guiñes un ojo o que mires en el ordenador cosas que no tienen que ver con
los exámenes y me las cuentes. Cosas como estas me animaban el estudio y me hacían
llevarlo mejor, por eso has sido mi mayor apoyo en este período tan duro de
estudios. Nunca sabré como agradecerte lo pendiente que estás de mí, pasando
tantas horas a menos de medio metro. Ahora disfrutemos de nuestra deseada
libertad que cuando vuelvan los exámenes volveremos a estar el uno al lado del
otro…
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