sábado, 11 de julio de 2015

Debe haber sal dentro de esa mirada que me cura tanto...

Me apetece escribir y no me salen las palabras. Estoy contenta y triste a la vez. Contenta por haberte visto, siempre me pongo nerviosa cuando hace tiempo que no te veo. Noto las mariposas de mi estómago y las noto más como si aletearan con más fuerza al saber que te voy a ver. Me siento inquieta y mis ojos no pueden apartarse de ti, como si quisieran averiguar si eres real, si estás ahí de verdad y memorizar todo para cuando no estés. Tus ojos, tu sonrisa, tu pelo, tu forma de caminar, tus poses, tu piel morena…todo…y por un momento soy feliz. El mejor momento de todo el verano y me ha sabido a poco. Por eso estoy triste, yo hubiera querido verte más, hablar más, abrazarte más y más fuerte, besarte, agarrarte y no soltarte, no dejarte marchar… Porque solo de pensar que ahora faltan dos meses para volver a escuchar tu risa me muero. También estoy triste porque verte me descoloca y me hace pensar. Pienso en ti y en mí, en si habrá algo entre nosotros o si lo poco que había ya se perdió, si te importo algo o si pasas de mí como la gente me dice y yo no lo quiero creer. A lo mejor es verdad, a lo mejor yo no te intereso, a lo mejor no me quieres, a lo mejor tengo que olvidarte…No lo sé, no sé nada, solo sé que te quiero y que aunque trate de olvidarte siempre estarás en mi corazón…

4 comentarios:

  1. No puedes dejar que Él ocupe todo tu mundo. Porque no hay nadie más importante que Tú Misma.

    El día que lo entiendas, serás indestructible

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    1. Me vendría bien ser indestructible ahora, pero no lo soy, más bien todo lo contrario. Y no es porque él ocupe mi mundo, es porque soy frágil y los malos pensamientos se apoderan de mí fácilmente. Tengo que cambiar muchas cosas de mí y no sé como hacerlo ni si lo conseguiré. Y esto siempre ha sido así, con o sin él, porque yo nunca he sido lo más importante.

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  2. Él sólo es una excusa para decirte que aprendas de mis errores
    que no debe haber nadie más importante que tú misma
    porque quererse a uno mismo es la mejor manera de aprender a querer (de verdad) a los demás
    y además, ayuda a que los demás también te quieran (de verdad)

    uno de mis grandes miedos es que la gente que me quiere se canse de mis miedos

    y, en ocasiones, ocurre

    así que no lo permitamos

    seamos fuertes, seamos conscientes, querámonos como nos merecemos!

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  3. Sé que yo misma tengo que ser lo más importante y que debo quererme pero me resulta muy difícil. No sé quererme pero eso muchas veces pienso que tampoco sé querer a los demás y que por eso les hago daño. También tengo el miedo que tienes tú, a que se cansen de mis miedos, a que me conozcan lo suficiente como para darse cuenta de como soy, o a que mis miedos e inseguridades me impidan ser feliz.
    Tengo que quererme pero no sé como...

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