lunes, 28 de septiembre de 2015

Cuando sepas de mí...


"Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... no.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad."

domingo, 26 de julio de 2015

No está siendo mi mejor verano. Demasiado tiempo para pensar supongo. Muchos problemas sin solución. Sentimiento de culpa. Sentirme sola. Echar de menos. Tristeza. Horas y horas llorando. Inseguridad. Descontento conmigo misma. Malos pensamientos. Discusiones. Decepciones. Agobio. Miedo, mucho miedo.
Me imagino que por todo esto y por todo lo que pasa por mi cabeza me he refugiado en la lectura. Estoy leyendo mucho este verano. Será porque en los libros todo puede pasar. Será porque busco soluciones, cariño, consuelo… Será porque quiero huir de la realidad, quizás vivir un sueño…

jueves, 23 de julio de 2015

"El chico malo" de Abbi Glines

“Pero, por una vez, me gustaría saber qué se siente al hacer algo más que besarse. Que te toquen. Conocer la emoción que se siente al escaparse de casa o qué se  siente cuando alguien te desea con tanta desesperación que no puede controlarse al besarte. Quizás sentirme deseada…”


Quizás no sea la solución, pero ayuda...

Hoy he leído. He ido a la compra. He vuelto a cocinar. He puesto una lavadora. He llevado el coche mientras escuchaba música. He ido a la playa. He paseado por la orilla y jugado a las cartas. He recogido la ropa y he planchado un poco. Estoy cansada, pero quizás esta sea la nueva definición de buen día. No sé si mantenerse ocupada será la solución, pero ayuda…

sábado, 11 de julio de 2015

Debe haber sal dentro de esa mirada que me cura tanto...

Me apetece escribir y no me salen las palabras. Estoy contenta y triste a la vez. Contenta por haberte visto, siempre me pongo nerviosa cuando hace tiempo que no te veo. Noto las mariposas de mi estómago y las noto más como si aletearan con más fuerza al saber que te voy a ver. Me siento inquieta y mis ojos no pueden apartarse de ti, como si quisieran averiguar si eres real, si estás ahí de verdad y memorizar todo para cuando no estés. Tus ojos, tu sonrisa, tu pelo, tu forma de caminar, tus poses, tu piel morena…todo…y por un momento soy feliz. El mejor momento de todo el verano y me ha sabido a poco. Por eso estoy triste, yo hubiera querido verte más, hablar más, abrazarte más y más fuerte, besarte, agarrarte y no soltarte, no dejarte marchar… Porque solo de pensar que ahora faltan dos meses para volver a escuchar tu risa me muero. También estoy triste porque verte me descoloca y me hace pensar. Pienso en ti y en mí, en si habrá algo entre nosotros o si lo poco que había ya se perdió, si te importo algo o si pasas de mí como la gente me dice y yo no lo quiero creer. A lo mejor es verdad, a lo mejor yo no te intereso, a lo mejor no me quieres, a lo mejor tengo que olvidarte…No lo sé, no sé nada, solo sé que te quiero y que aunque trate de olvidarte siempre estarás en mi corazón…

sábado, 4 de julio de 2015

Los cambios de mi vida...

Los cambios más importantes de mi vida siempre han sido en verano. Supongo que será por el exceso de tiempo para pensar, que en mi caso no es bueno. Así que voy a escribir, a ver qué pasa, a ver si este verano se produce otro cambio…
El primero de ellos lo provoque yo y no tengo claro si fue bueno o malo. Vivía una situación que me superaba y que aun a día de hoy me sigue superando. Pero en aquella época tenía la esperanza de que se solucionaría, lo que  hizo que tomara la decisión que condujo al cambio más radical de mi vida. La decisión fue pensar en mí, después de toda una vida limitándome a hacer lo que los demás querían y/o esperaban de mí. Actualmente no sé si la decisión que tomé fue la correcta o no, me he arrepentido de ella muchas veces y la he vuelto a considerar la mejor opción otras tantas. La diferencia es que ahora pienso que ninguna decisión que tomara sería la solución, es una situación que no tiene solución. Yo hace años elegí pensar en mí e intentar dejar de pasarlo mal, elegí dejar de ir con mi padre y como consecuencia hice sufrir a gente que me quería y mi vida cambió. Y no solo mi vida cambió, yo también lo hice. La situación vivida ya me había cambiado pero las consecuencias de esa decisión y el sentimiento de culpa hicieron que me encerrara en mí misma, dejara de quererme y me sintiera mal constantemente. Lo que me llevó a una depresión que no considero del todo superada, aun ahora me cuesta hablar de ello, hoy es la primera vez que consigo más o menos escribir lo que siento, lo que normalmente son pensamientos flotando en mi cabeza. Ahora puedo decir que sentí frustración, pensé que se acabaran mis días de tristeza, pero tras la decisión vinieron días de lágrimas imposibles de controlar. Y que después de todo no puedo negar el alivio que sentí, me sentí liberada de una carga que no podía soportar más. Lo único que quería era hacer mi propia vida, como aun es mi deseo ahora, pero me es difícil. No sé hacer mi propia vida y supongo que por eso se produjeron el resto de cambios.
El siguiente cambio tuvo lugar en medio de las consecuencias del cambio anterior, fue el verano del paso del colegio al instituto. El cual afronte con mucho miedo porque al haberme encerrado en mí misma no tenía mucha confianza en mi capacidad de socializar. Y más al perder a mi amiga de mi infancia. Aun desconozco los motivos que le llevaron a no querer saber nada más de mí, a dejar de estar en contacto y a acabar con una amistad de trece años…
Este fue un palo duro, más de lo que he llegado a reconocer, y que se produjo en el peor momento. Nunca he contado la de horas que me pase intentando recordar si había hecho algo mal o si le había hecho daño. Lo que contaba era que la amistad se acabara y que seguramente me estaba haciendo un favor, que era muy acaparadora y que tarde o temprano el resultado habría sido el mismo. No me equivocaba, pero ahora no puedo negar que este palo me volvió desconfiada y me hizo encerrarme más. Entre la depresión, los problemas y palos de la vida, la desconfianza, el sentimiento de culpa y el de no estar a gusto conmigo misma fui perdiendo las ganas de todo. No tenía interés por nada, estaba sin fuerzas para seguir luchando, no me importaba nada de lo que pudiera suceder a mi alrededor…lo perdí todo. Me escondí detrás de una coraza que me apartaba del mundo. Me quede sola, circunstancia completamente normal, mis ya pocos amigos se cansaron de mis excusas y negaciones, y poco a poco nos distanciamos hasta llegar a romper lazos. Con parte de mi familia rompí yo la relación, sé que les hice daño. También se lo hice a los que si tuve cerca. Días, semanas, incluso meses preocupados por mí, porque me pasaba, por que lloraba, por si remontaba…Nunca me perdonaré lo que hice sufrir a mi madre…sé que ella también sentía frustración por no poder ayudarme y que siempre intento buscar soluciones imposibles para problemas sin solución. Nunca podré agradecérselo…
Así afronte el paso del colegio al instituto y no sabría decir cuál fue el resultado. Sobreviví. Me esforcé, hice algunos amigos, como siempre pasajeros, y mejoré. Nunca sabré si fue por algo que hice o porque simplemente mis ojos se cansaron de llorar. A pesar de ser una época dura me dejo una sorpresa una amiga que supe mantener, supongo que es por su carácter intermitente, porque aparece y desaparece de mi vida, y no le da tiempo a cansarse de mí.
El siguiente verano de cambios, fue el verano de selectividad. Me presente a probar suerte. Me convencieron diciéndome que había hecho un buen bachiller y como me sentía mejor, probé. Salió bien, mejor de lo que pensaba. Y llegó mi siguiente reto, el carnet de conducir. Lo había deseado desde niña, había hablado un montón de veces que me lo sacaría en el verano de los 18 y justo cuando llega el momento, me entra el miedo y la inseguridad. Lo conseguí pero no sin derramar un sinfín de lágrimas. En este verano tuve problemas, pero los aguantaba mejor, estaba mejorando por fin. Me convencieron de que siguiera estudiando, que eligiera algo que me gustara y luchara por ello. Que podía hacer todo lo que me propusiera dijeron, no me lo creí. Pero sí creí, aunque fuera por poco tiempo, que podía ser capaz. Había conseguido sacar bachiller y selectividad, el carnet estaba casi conseguido y se suponía que estaba saliendo de la depresión. Decidí estudiar el grado de Educación Primaria, en realidad no sabía si era lo que quería, nunca lo he sabido, sabía que me gustaba y cuando lo anuncie nadie se extrañó. Me dijeron que iba a tener dificultades con el inglés y con hablar en público. No se equivocaron. Así me embarque en una carrera universitaria. Puse como condición estar cerca de casa, no me quería ir lejos, había mejorado, pero mis miedos seguían ahí. Me ayudaron mucho, si no yo no me habría atrevido. Puse todas mis esperanzas en esto, llegue a la facultad con buena actitud, positiva diría yo, hasta con ganas de comerme el mundo. Y tuve un primer año muy bueno, me costó lo suyo también es cierto. Conocí gente, me sentí a gusto, me lo pase bien, casi no lloraba…y otra vez no sé qué pasó si fui yo la que se deshizo de la coraza o si ésta fue atravesada por las personas que empezaban a significar algo para mí. Sea como fuere, me quede sin protección y todo volvió. La inseguridad, el no creer en mí, el no quererme, la desconfianza, el sentimiento de culpa, los problemas, las noches sin dormir, los horas y horas pensando, los miedos, las lágrimas, el dolor…seguramente todo fue fruto de volver a sentir, de volverme débil otra vez, de volver a ser la niña frágil que busca consuelo, apoyo, ayuda, cariño, amor, fuerza, etc para poder hacer su vida…porque sola no puede…no sabe…
Estos son los cambios que marcaron mi vida y me hicieron tal y como soy. Por ellos mi trato con los demás es el que es, marcado por la desconfianza e inseguridad. A todo el mundo le gusta gustar, pero a mí no. No suele pasar por lo tanto no sé cómo actuar al respecto y si pasa pues no me lo creo o pienso que pronto lo estropearé. También mi concepción de la vida está marcada por lo ocurrido en la mía. Sé que haga lo que haga nunca creeré en mí, ni en lo que valgo, ni me querré, ni estaré a gusto conmigo misma, nunca estaré segura y siempre tendré miedo. Es el precio a pagar por el daño causado que no se enmendar. Pero a pesar de ello y de ser fría, terca, egoísta o caprichosa, entre otras, soy solo una persona que intenta ser feliz y no sabe cómo. O a lo mejor tenía yo razón al pensar que no merezco ser feliz o lo que me gusta pensar ahora, de que la felicidad está en las pequeñas cosas: en una mirada, en una canción que te emociona, en una película que te hace llorar, en un libro que engancha, en una persona que apuesta por ti…solo hay que saber encontrarla…
Nunca he pretendido quejarme de lo que me ha tocado vivir, aunque muchas veces haya pensado que por qué me tocó a mí, sé que tengo mucha suerte. Tengo salud y gente que me quiere, aunque a veces lo dude. Solo he escrito esto para sacarlo fuera e intentar sentirme mejor. No sé si lo lograré, pero conseguí hablar de ello…

viernes, 19 de junio de 2015

Que haga especiales todos los días de mi vida...

Cuando era pequeña pensaba que el amor era lo que veía en las películas de Disney o lo que escuchaba en los cuentos que me leían. Que solo tenía que esperar a mi príncipe azul. A medida que he ido creciendo me he dado cuenta que el amor ni se espera ni se busca, el amor surge, donde y cuando sea, porque el amor está presente en todas las cosas. En el “buenos días o buenas noches”, un whats app al despertar diciéndote alguna frase cariñosa del tipo “buenos días, princesa” o “ya va siendo hora de despertarse, dormilona” que demuestra que nada más abrir los ojos se ha acordado de ti, en ir andando por la calle y no poder evitar agarrarse de la mano, o del brazo, o de la cintura o que te pase una mano por los hombros, en que no puedas evitar sonreír cada vez que escuchas su nombre, en echarlo de menos cuando solo hace un segundo que no lo ves, en confiar en él cuando sale de fiesta con sus amigos, en que me acompañe a casa, en que tu plan más esperado para la tarde sea ver una peli acurrucados en el sofá, en que el tiempo pase más deprisa cuando estás con él, en que te tiemblen las rodillas cuando se acerca, en que te dé un vuelco al corazón cuando te bese, en que sientas mariposas en el estómago al pensar en él, en que cuando mire a una chica guapa te guiñe un ojo diciendo que él te prefiere a ti, en los abrazos que hacen que te sientas protegida o en los que te consuelan cuando estás mal, en las horas y horas hablando y en que a veces no haga falta decir nada, en que “para siempre” deje de parecer mucho tiempo, en que te sientas cómoda con él, sin miedos ni complejos, en que los silencios no sean incómodos, en que las miradas sean sinceras, en que no exista miedo a decir “te quiero”…

Ahora ya no quiero un príncipe, solo quiero encontrar un buen chico con el que estas cosas salgan sin pensar, y que me quiera tal y como soy…

Por encima de todas, por debajo de ninguna...

Me gustaría tenerte delante ahora mismo, en estos instantes. Mirarte a los ojos y quedarme callada durante un momento, diciéndolo todo sin necesidad de utilizar palabras. Te diría que no te fueras nunca, que te quedaras conmigo siempre. Te haría rabiar y luego te abrazaría muy fuerte, sintiendo que estás ahí de verdad, porque me encanta sentir tus brazos alrededor de mí, me haces sentir fuerte, y cuando estoy contigo me siento especial y no puedo evitar sonreír, porque haces que sienta que de verdad le importo a alguien...

domingo, 14 de junio de 2015

Me siento sola...

Con la llegada de las vacaciones tengo más tiempo para pensar, para aclarar mis pensamientos, para sentirme sola, y he llegado a la conclusión de que estoy harta de esforzarme. De esforzarme para caer bien a la gente. No quiero decir que dejaré de esforzarme, es algo que me sale inconscientemente porque en el fondo entiendo que cualquier persona se canse de mí. Pero sí que últimamente estoy pensando que debo usar mis energías y mi esfuerzo en cosas más útiles que dar pena. Que tengo que dejar de pedir permiso para hablar cuando sé perfectamente que mis preocupaciones no le importan a todo el mundo y es lógico que no las quieran escuchar, además tengo que aprender a no ceder a lo que quieran los demás, si no me apetece no me apetece, también tengo que dejar de intentar caer bien, es algo perdido de ante mano, y de preocuparme en qué pensarán de mí. Pienso que así me irá mejor, aunque siga sintiéndome sola, no me sentiré tonta. Dando todo de mí para que todos se sientan mejor y no recibir lo mismo. Que en el fondo no sé porque pienso todo esto si en realidad no me esfuerzo para recibir nada sino porque esa persona es importante para mí, pero cuando te sientes sola piensas muchas cosas, entre ellas que no debería sentirme sola…

domingo, 7 de junio de 2015

Se acabaron los exámenes.!


Me gusta que pongas las llaves del coche encima de la mesa, que me cojas el tipex o que invadas mi espacio. Me gusta que tanto me expliques los problemas de matemáticas como que me pongas un partido de fútbol en el portátil o hagas algún bailecito. Me gusta verte conducir y que me mires por el retrovisor, compartir una Coca-Cola o unas regalices o recibir un WhatsApp preguntándome si voy al aulario. Me gusta que te quites los cascos para hablar conmigo, que me guiñes un ojo o que mires en el ordenador cosas que no tienen que ver con los exámenes y me las cuentes. Cosas como estas me animaban el estudio y me hacían llevarlo mejor, por eso has sido mi mayor apoyo en este período tan duro de estudios. Nunca sabré como agradecerte lo pendiente que estás de mí, pasando tantas horas a menos de medio metro. Ahora disfrutemos de nuestra deseada libertad que cuando vuelvan los exámenes volveremos a estar el uno al lado del otro…